Ayer hablé en un evento de la sociedad Anglo-Ecuatoriana en la Casa Ecuatoriana en Londres sobre Latinoamérica y el cambio climático. América Latina es un campo de batalla clave y un laboratorio para hacer frente al cambio climático, y las decisiones adoptadas en las capitales de los países latinoamericanos y por sus negociadores en las conversaciones sobre cambio climático de la ONU podrían tener implicaciones importantes para el régimen climático de la ONU y las opciones de desarrollo de la región en este siglo. A continuación se encuentran algunos extractos de la charla.
Relatos ya trillados sobre dinosaurios como los Estados Unidos y la India enfrentándose en las negociaciones sobre el cambio climático auspiciadas por Las Naciones Unidas en Doha continúan desplazando otros temas más positivos que necesitan ser conocidos. En lugar de repetir el cuento de los desacuerdos entre los países desarrollados del Norte y los países en vías de desarrollo del Sur, es vital reconocer las nuevas iniciativas que rompen el molde.  Los brotes más verdes que vimos en COP18 fueron de un grupo de países en vías de desarrollo apenas mencionados por los medios fascinados por el conflicto y la acrimonia entre los diferentes partidos y bloques.
Después de la sesión más larga de la historia, los gobiernos reunidos en la COP17 en Durban en diciembre del 2011 acordaron negociar, para el año 2015, un tratado climático que entrará en vigencia para el año 2020. La Plataforma de Durban para una Acción Reforzada se logró pese a las predicciones de que la reunión en Sudáfrica llevaría al colapso de las negociaciones de la ONU sobre el clima. Muchos gobiernos de Latinoamérica y el Caribe (LAC) han trabajado muchos años para hacer realidad la solución política lograda en las últimas horas e incluida en la Plataforma de Durban. Hoy en día, el desafío está en hacer que esta plataforma sea lo suficientemente ambiciosa para evitar los peligros del cambio climático. En este documento nuevo de CDKN y Energeia, los autores analizan los resultados de la COP17, el aporte que hicieron los países de América Latina y el Caribe y las implicaciones de la Plataforma de Durban para la región. El documento termina con una serie de recomendaciones.
Después de la sesión más larga de la historia, los gobiernos reunidos en la COP17 en Durban en diciembre del 2011 acordaron negociar, para el año 2015, un tratado climático que entrará en vigencia para el año 2020. La Plataforma de Durban para una Acción Reforzada se logró pese a las predicciones de que la reunión en Sudáfrica llevaría al colapso de las negociaciones de la ONU sobre el clima. Muchos gobiernos de Latinoamérica y el Caribe (LAC) han trabajado muchos años para hacer realidad la solución política lograda en las últimas horas e incluida en la Plataforma de Durban. Hoy en día, el desafío está en hacer que esta plataforma sea lo suficientemente ambiciosa para evitar los peligros del cambio climático. En este documento nuevo de CDKN y Energeia, analizamos los resultados de la COP17, el aporte que hicieron los países de América Latina y el Caribe y las implicaciones de la Plataforma de Durban para la región. El documento termina con una serie de recomendaciones:
1. Aquellos países en LAC que apoyan objetivos ambiciosos domésticos y en las negociaciones climáticas internacionales necesitan refinar una narrativa política que promueva la ambición de la metas climáticas internacionales, actuando juntos tanto domestica como internacionalmente; y fortalecer el trabajo con expertos/as que promuevan posiciones audaces y realistas dentro y fuera de las COPs. 2. Es imprescindible incrementar los intercambios y fortalecer alianzas informales entre los países de LAC y aquellos afines en África, Asia y Estados Insulares, adentro y fuera del proceso de la CMNUCC, para definir conjuntamente los hitos claves para la plataforma de Durban, e identificar las áreas de convergencia y divergencia, desde ahora y hacia el 2015. 3. LAC necesita aprender a comunicar mejor sus éxitos, domestica e internacionalmente, sobre sus estrategias bajas en carbono y climáticamente resilientes, tanto para incrementar la confianza en su propia acción, como para incrementar su influencia sobre la ambición de las negociaciones internacionales. 4. Los países de LCA deben explorar la mejor manera de adelantar conversaciones nacionales que vinculen temas de cambio climático, como mitigación y adaptación, con los objetivos nacionales de desarrollo y con impactos posibles en seguridad alimentaria, infraestructura, e intercambio comercial.
Para leer el documento haz un click aquí.

El 11 de diciembre pasado la comunidad internacional fue categórica en la Cumbre Climática de las Naciones Unidas: “optamos por consenso”. *  Las divisiones entre países aún prevalecen y los Acuerdos de Cancún no garantizan la seguridad climática, pero ese día ganó el espíritu pragmático que necesitaban las negociaciones bajo Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático (CMNUCC) para reponerse de la lesión de Copenhague.  El resultado de la Cumbre – y la destreza diplomática mexicana y de la Secretaría de Convención - sorprendieron incluso a los comentadores más optimistas (que eran pocos).

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