Jueves, 14 Marzo 2013 07:09

Venezuela tiene alternativas en cuanto al cambio climático tras el fallecimiento de Chávez

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Por Guy Edwards y Susanna Mage Independientemente de la opinión que uno pueda tener sobre el Comandante Hugo Chávez, el fallecimiento del presidente venezolano ha abierto las puertas para un debate sobre la política a seguir en cuanto a un tema crucial para Venezuela y la seguridad mundial: el cambio climático.  A medida que se acerca la fecha límite del 2015 para crear un nuevo tratado global sobre el cambio climático, una pregunta clave para los países petroleros se vuelve cada vez más importante. ¿Será Venezuela un artífice clave de un acuerdo ambicioso y equitativo, o se dedicará a sabotear el progreso?
La Agencia Internacional de  Energía informa que máximo un tercio de las reservas probadas del combustible fósil podrán ser consumidas antes del 2050 si se pretende limitar el calentamiento a 2˚ C. El escritor Bill McKibben ha señalado que si Venezuela fuera a explotar su crudo pesado y los yacimientos de brea en Canadá fueran explotados del todo, significaría el fin en cuanto al clima puesto que ambas reservas coparían el restante “espacio atmosférico” o “presupuesto carbonífero”. El Presidente Chávez sostuvo una postura esquizofrénica respecto al cambio climático. Insistía en que el cambio climático es una crisis existencial causada por el capitalismo, a la vez que promocionaba el desarrollo del crudo pesado del Orinoco. Durante la presidencia de Chávez, Venezuela aumentó su dependencia del petróleo y en la actualidad  el 94% de sus exportaciones y más del 50% de su presupuesto federal dependen de los ingresos petroleros. Debido a los altos precios del petróleo, y el liderazgo de Chávez, la pobreza y desigualdad han disminuido. Al parecer, el gobierno de Chávez se comprometió a  incrementar la producción del petróleo para financiar sus programas sociales, con frecuencia a través de acuerdos a largo plazo con China de suministro de petróleo. Los créditos respaldados con materia prima otorgada por China, que se calcula superan los $35 mil millones, exigen que se los pague en petróleo. La clave para solucionar el problema de cambio climático es el cambio de todos los países a un modelo económico de bajo consumo del carbono. Sin embargo, durante una negociación de las Naciones Unidas en Bonn, Alemania, en el 2009, un portavoz venezolano dijo que el cambio a una economía de bajo consumo de carbono afectaría negativamente a las exportaciones petroleras de países en vías de desarrollo, lo cual sugiere que un tratado ambicioso sobre cambio climático chocaría con el modelo económico adoptado por Venezuela. En las negociaciones sobre el cambio climático, Venezuela se ha aferrado a la postura de que países en vías de desarrollo tienen derecho a emitir gases invernadero a fin de garantizar su desarrollo. La postura Venezolana en las negociaciones se ha visto debilitada por su frecuente enérgica retórica, al tanto que demuestra una falta de acción a nivel nacional. A la vez, varios países más pobres han demostrado que están dispuestos a asumir compromisos mucho más ambiciosos en cuanto a la reducción de emisiones. Venezuela emite tan solo el 0,56% de las emisiones globales de gases invernadero, pero sus emisiones per cápita (aproximadamente 6 toneladas por persona) son mucho más altas que los países más pobres del mundo. Sin embargo las actuales emisiones de Venezuela son insignificantes comparado con lo que ocurriría si Venezuela desarrollase del todo sus reservas petroleras. El ex representante especial para cambio climático del Reino Unido, John Ashton ha dicho que la capacidad de un país para contribuir con las medidas globales para enfrentar al cambio climático depende de la credibilidad de su política nacional. El plan de desarrollo nacional Venezolano (2013-2019) incluye medidas para limitar las emisiones, que involucran a la industria petrolera y crearían un movimiento mundial para enfrentar al cambio climático. El gobierno de Venezuela ha invertido $500 millones en energía eólica y ha distribuido 155 millones de bombillas de bajo consumo. No obstante, críticos sugieren que Venezuela tiene poco interés y compromiso para hacer frente al cambio climático y que es poco probable que sus objetivos sean implementados. Según ClimateScope, que clasifica la capacidad de un país de atraer capital para desarrollar fuentes de energía de bajo carbono y los esfuerzos para desarrollar una economía verde, Venezuela ocupa el puesto 24º entre 26 países. En las negociaciones de las Naciones Unidas sobre cambio climático, Venezuela es parte de la Alianza Bolivariana para el Pueblo de Nuestra América (ALBA) con Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua, la cual es felicitada por muchos grupos de ciudadanos por su lucha a favor de la justicia climática. Venezuela es también miembro del Grupo de Afinidad junto con China, India, Arabia Saudita, y sus socios de la ALBA. Es comprensible que Venezuela no vaya a recortar su producción de petróleo a costa de sus programas sociales o el pago de su crédito a China. Una compensación parcial o total para cubrir la pérdida de ingresos  incurrida por mantener el petróleo bajo tierra es poco probable.  Venezuela podría considerar respaldar el muy interesante plan ecuatoriano, que será propuesto en la próxima reunión de la OPEP, de crear un impuesto denominado “Daly-Correa” del 3 – 5% de cada barril de petróleo exportado a países desarrollados a fin de recaudar fondos para ayudar a los países en vías de desarrollo a adaptarse al cambio climático. Tras la muerte de su gran líder, Venezuela tiene opciones para hacer frente al cambio climático. Puede renovar su imagen y ser un actor proactivo a nivel nacional trabajando a favor de una economía de bajo uso de carbono mientras se une a sus vecinos ambiciosos en las negociaciones de la ONU sobre cambio climático. Con las reservas petroleras más extensas del mundo, la postura de Venezuela en cuanto a cambio climático es fundamental. Con miras al 2015 queda por verse si se la percibe como  artífice de un tratado global ambicioso y equitativo o como saboteador. Este artículo fue publicado originalmente aquí. Gracias a Sophie Laing, Daniel Viola y Gabriela Pérez por la traducción de este artículo.
Leído 1575 veces Modificado por última vez el Miércoles, 11 Febrero 2015 16:57
Guy Edwards

Guy Edwards is a Research Fellow at the Center for Environmental Studies, Brown University, where he manages a research project on the politics of climate change in Latin America. Along with co-author, Professor Timmons Roberts, he is currently writing a book on Latin American leadership on climate change for MIT Press. He has also written various academic papers, policy briefs and op-eds for a number of different publications. As co-founder of Intercambio Climático and formerly co-editor of the website, Guy has worked closely with the Latin American Platform on Climate and the Latin American office of the Climate and Development Knowledge Network. He has also worked for the Overseas Development Institute, the consultancy River Path Associates and as the resident manager of the Huaorani Ecolodge in the Ecuadorian Amazon.

Web: twitter.com/guyedwards

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