Viernes, 25 Enero 2013 14:03

Las políticas del cambio climático en Latinoamérica: Líderes y rezagados Destacado

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Ayer hablé en un evento de la sociedad Anglo-Ecuatoriana en la Casa Ecuatoriana en Londres sobre Latinoamérica y el cambio climático. América Latina es un campo de batalla clave y un laboratorio para hacer frente al cambio climático, y las decisiones adoptadas en las capitales de los países latinoamericanos y por sus negociadores en las conversaciones sobre cambio climático de la ONU podrían tener implicaciones importantes para el régimen climático de la ONU y las opciones de desarrollo de la región en este siglo. A continuación se encuentran algunos extractos de la charla.
Los impactos del cambio climático en América Latina Los impactos del cambio climático ya se están sintiendo en toda América Latina. El ex presidente de Guatemala, Álvaro Colom, fue brutalmente honesto cuando dijo en la COP16 en el 2010, "¿Cuántas muertes tenemos que informar? ¿Cuántas personas tienen que vivir en refugios... antes de que alguna parte de la Convención de las [Naciones Unidas] reconozca que Guatemala es un país en vías de desarrollo y muy vulnerable a [el cambio climático]? " El cambio climático está afectando de manera importante a la economía de la región. El Banco Inter-Americano de desarrollo (2012) comenta que un aproximado de los daños anuales en América Latina por los impactos asociados con un aumento de temperatura de 2 grados se calcula en más de 100 millones de dólares americanos. La diversidad de América Latina sobre el Cambio Climático Como dijo el ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, América Latina es un microcosmos de las dificultades a que hacen frente las negociaciones del cambio climático global. La diversidad de sus economías y sociedades, las diferencias en la vulnerabilidad de las naciones y las emisiones, las diversas posiciones ideológicas, y los miembros de los diversos grupos regionales e internacionales, impulsan las posturas muy divergentes. No es de extrañar que los países latinoamericanos no han hablado a una sola voz en las negociaciones sobre el clima, sino más bien a través de diversos grupos formales e informales. Diferentes países Latinoamericanos y del Caribe son parte de una serie confusa de grupos negociadores durante las conversaciones sobre el clima, como la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), BASIC, la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el Grupo de Países Afines, la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe (AILAC) y el Sistema de Integración Centroamericana. Las raíces del conflicto de las diferentes posturas para negociar de los países latinoamericanos permiten un entendimiento de lo que los motiva a actuar de determinada manera, tanto en casa como en las negociaciones. El calentamiento global y emisión de gases de Latinoamérica El Banco Interamericano de Desarrollo (2012) señala que las emisiones de gases de efecto invernadero de América Latina para 2010 se calcula son un 11% del total de las emisiones globales. En términos per cápita y en proporción al tamaño de sus economías, América Latina aporta más emisiones de gases de efecto invernadero que China y la India. El Banco Mundial (2009) afirma que las emisiones de la región mayormente se deben a las emisiones de la deforestación, que constituye el 46 por ciento del total de América Latina. El porcentaje de la emisión de CO2 en las emisiones energéticas totales de la región es del 26 por ciento, que es mucho menor que a nivel global. El resto de las emisiones de la región, alrededor de un 28 por ciento, se generan principalmente en el sector agrícola, y también por las actividades industriales. Aproximadamente el 85 por ciento de las emisiones de la región se concentran en seis países, de los que Brasil y México generan casi el 60 por ciento de las emisiones totales que afectan el calentamiento global de la región. Otro 25 por ciento de las emisiones corresponde a Argentina, Colombia, Perú y Venezuela. Despegan las políticas nacionales y los compromisos climáticos En los últimos años los países latinoamericanos han anunciado diversas políticas, estrategias y compromisos para combatir el cambio climático. En el 2008 en la COP14, Perú se convirtió en el primer país en vías de desarrollo en ofrecer un objetivo voluntario de reducción de emisiones. El compromiso del Perú incluye la reducción de la tasa neta de deforestación de los bosques primarios a cero en el 2021. En junio de 2012 el ex presidente mexicano Calderón firmó la Ley General de México sobre el Cambio Climático, que incluye metas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% para el 2020 y en un 50% para el 2050, al mismo tiempo que se adquiera el 35% de la energía en México de fuentes renovables para el año 2024. A medida que el tiempo se acaba y se acerca la fecha límite de 2015 para lograr un nuevo tratado global sobre el cambio climático, cada país tiene que hacer reducciones de emisiones a partir de “Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas y las Respectivas Capacidades” a fin de mantenerse por debajo del límite de 2 grados. Estas promesas demuestran la voluntad de actuar y predicar con el ejemplo y presionar a otros en las negociaciones de la ONU para aumentar sus propias medidas. Las acciones de los países latinoamericanos en materia de cambio climático son ambiciosas, sin embargo su implementación  sigue siendo un tema complicado. En un informe de referencia sobre el estado de las políticas públicas sobre el clima y el desarrollo, la Plataforma Climática Latinoamericana hace hincapié en la falta de aplicación de las políticas de cambio climático en la región y la importancia marginal que ocupan. Perspectivas globales y las políticas internacionales de cambio climático en América Latina A continuación abordo algunas de las posibles oportunidades para los países de América Latina para seguir avanzando a partir del progreso hecho con tres de sus principales socios económicos y políticos: Estados Unidos, China y la Unión Europea. EE.UU. y las relaciones con Latinoamérica: Durante el segundo mandato del presidente Obama, existe la posibilidad de que las relaciones entre EE.UU. y América Latina sean dominadas por cuestiones como la guerra contra las drogas. Este problema, por supuesto, exige un replanteamiento masivo, pues la estrategia actual parece estar fracasando. Sin embargo, después del discurso inaugural de Obama en que citó el cambio climático como una prioridad durante su segundo mandato, hay una buena oportunidad para que el cambio climático se convierta en un sustento pilar clave de las relaciones estadounidenses y latinoamericanas. La iniciativa emblemática del Presidente Obama, La Alianza de Energía y Clima de las Américas, la cual tiene como objetivo incentivar a los países a acelerar la implementación de energía limpia, ha sido bien recibida pero ha tenido un éxito limitado obtenido resultados limitados. Es vital reforzar la Alianza de Energía y Clima de las Américas para promover un aumento importante de la inversión en energía limpia en América Latina por parte de las empresas estadounidenses que generan este tipo de energía. Los países latinoamericanos deberían firmes en cuanto a su diplomacia climática al norte del Río Grande y deberían ser más audaces con sus homólogos de EE.UU. (y otros en todo el mundo, como en Europa y Asia) mediante la promoción de sus propios esfuerzos y éxitos locales. La Ley de México sobre el Cambio Climático y la oferta de Costa Rica de volverse neutral en cuanto a carbono para el año 2021 muestran cómo la región está dispuesta a marcar la pauta. Los EE.UU. debería prestar mucha más atención a estos esfuerzos y hacer mucho más al respecto. China y América Latina: la política China hacia América Latina se ha centrado principalmente en la obtención de recursos naturales y materias primas. El documento que estipula la Política sobre América Latina y el Caribe del 2008 hace mención a la cooperación en materia de cambio climático. Sin embargo, los intercambios oficiales hasta el momento han sido pocos. Esto plantea preguntas importantes sobre si la falta de cooperación en materia de cambio climático entre China y América Latina y el enfoque en los recursos naturales está inadvertidamente ayudando a llevar a algunos países por vías de desarrollo con altas emisiones carbono. Hay muchas áreas de posible cooperación entre China y América Latina, tales como la construcción de ciudades sostenibles, el fomento de inversiones en energía limpia y en las negociaciones climáticas en la ONU. Europa y las relaciones con América Latina: Esta semana Chile es anfitriona de la Cumbre de la Unión Europea - América Latina y el Caribe. Desde la quinta Cumbre UE-ALC en el Perú en el 2008 el cambio climático se ha vuelto más importante dentro de la asociación biregional. Las relaciones europeas – latinoamericanas  representan la asociación biregional más fuerte en cuanto a cambio climático. Las posibilidades de esta sociedad de fortalecer la acción climática aún no se han aprovechado. Sin embargo, en los próximos tres años hay una oportunidad crucial puesto que las próximas tres conferencias anuales de la ONU sobre el cambio climático tendrán lugar en países europeos y latinoamericanos. Este año Polonia será la sede del COP19, en el 2014 Perú probablemente será la sede de COP20 y en el 2015 es probable que asea turno de Francia. La Unión Europea y algunos países de América Latina están a favor de un nuevo tratado mundial ambicioso y equitativo sobre el cambio climático. Se debería aprovechar el que tres siguientes COP coincidieran lugar en estos países ya que lograr la continuidad y coherencia en cuanto a las negociaciones es algo raro e invaluable. Como resultado de la Cumbre UE-ALC de Chile esta semana debe buscar las maneras de aumentar la cooperación en materia de cambio climático a fin de sacar el máximo provecho a esta coincidencia. De cara al 2015 Algunos países de América Latina son constructivos y firmes en las negociaciones climáticas de la ONU. Sus acciones han cambiado el curso de los acontecimientos en las negociaciones y podrían resultar ser un ingrediente clave para la creación de un nuevo tratado global. Los países latinoamericanos ya tienen economías con relativamente bajas emisiones debido al dominio de la energía hidroeléctrica en la mezcla de energía de la región. El desafío global no es sólo eliminar la emisión de carbono sino cómo alcanzar la prosperidad y evitar aumentos de las emisiones. América Latina ofrece una perspectiva vital para que otras regiones en vías de desarrollo que quieran evitar encerrarse en modelos de crecimiento anticuados que hacen incompatible la protección del clima y el desarrollo. La afirmación del presidente colombiano Juan Manuel Santos, ante la Asamblea General de la ONU en el 2010 que "América Latina debe ser una región decisiva para salvar el planeta" puede sonar demasiado dramática, pero la región puede ser un punto de inflexión en cuanto a cambio climático y bien podría convertirse en un líder mundialmente reconocido en los próximos años   Gracias a Camila Cooper y Daniel Viola por la traducción de este artículo.    
Leído 1499 veces Modificado por última vez el Miércoles, 11 Febrero 2015 16:59
Guy Edwards

Guy Edwards is a Research Fellow at the Center for Environmental Studies, Brown University, where he manages a research project on the politics of climate change in Latin America. Along with co-author, Professor Timmons Roberts, he is currently writing a book on Latin American leadership on climate change for MIT Press. He has also written various academic papers, policy briefs and op-eds for a number of different publications. As co-founder of Intercambio Climático and formerly co-editor of the website, Guy has worked closely with the Latin American Platform on Climate and the Latin American office of the Climate and Development Knowledge Network. He has also worked for the Overseas Development Institute, the consultancy River Path Associates and as the resident manager of the Huaorani Ecolodge in the Ecuadorian Amazon.

Web: twitter.com/guyedwards

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