Jueves, 03 Enero 2013 04:17

Los Brotes Más Verdes Emergen en el Desierto de Doha: Un Nuevo Grupo Latinoamericano para Negociar sobre el Cambio Climático Destacado

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Relatos ya trillados sobre dinosaurios como los Estados Unidos y la India enfrentándose en las negociaciones sobre el cambio climático auspiciadas por Las Naciones Unidas en Doha continúan desplazando otros temas más positivos que necesitan ser conocidos. En lugar de repetir el cuento de los desacuerdos entre los países desarrollados del Norte y los países en vías de desarrollo del Sur, es vital reconocer las nuevas iniciativas que rompen el molde.  Los brotes más verdes que vimos en COP18 fueron de un grupo de países en vías de desarrollo apenas mencionados por los medios fascinados por el conflicto y la acrimonia entre los diferentes partidos y bloques.
Esta es una “rebelión del medio”, ni los más pobres, ni los más ricos, sino un grupo de países en vías de desarrollo dispuestos a salir de la sombra del Grupo de 77 o el bloque Chino, y mostrar verdadera ambición.  El miércoles pasado, seis países —Colombia,  Costa Rica, Chile, Perú, Guatemala, y Panamá— con el apoyo de la República Dominicana anunciaron la creación de un nuevo bloque negociador, la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe. De manera audaz, los países de la AILAC han decidido no esperar hasta que los países ricos como los Estados Unidos reduzcan sus emisiones, o den apoyo financiero, y han lanzado un plan ambicioso para un modelo de desarrollo con base en el bajo uso de carbono tanto en sus propios países como en el exterior. Lo realmente nuevo es que estos países buscan romper las barreras entre el Norte y el Sur del planeta que han estancado las negociaciones sobre el cambio climático durante los últimos veinte años.  Mónica Araya, la negociadora Costarricense, explicó a El País “Siempre se cuenta que esta es una batalla entre el norte y el sur, ricos contra pobres, pero cada vez eso explica menos lo que ocurre”.  En declaraciones al periódico más prestigioso de España, Araya señala que el nuevo grupo AILAC demuestra que existe una “alianza de países que quiere que todas las naciones asuman obligaciones y que el proceso de negociación se adapte a un mundo cambiante”. José Alberto Garibaldi, asesor de las delegaciones de varios países latinoamericanos, y quien ha participado en la UNFCCC durante más de una década, ha explicado en Doha como este grupo, junto a otros países latinoamericanos, ha estado actuando informalmente para movilizar a otros, con objetivos similares en otras regiones.  Ahora se hace presente formalmente.  Aunque esta no es una nueva colaboración, anotó Garibaldi, “El grupo les permite dar un vistazo nuevo a los retos fundamentales que la Convención buscó tratar, y la necesidad de hacer frente a éstas mediante un aumento de la acción colectiva de todos.” La AILAC surge de una región de opiniones diversas sobre la política a seguir en cuanto al cambio climático. Brasil, el protagonista tradicional en estas reuniones cumbre, ha intentado sin éxito durante muchos años dirigir los esfuerzos regionales, pero ahora ha encontrado que China, India, y Sudáfrica son aliados más poderosos (creando así el bloque BASIC). El grupo BASIC ha desempeñado un papel fundamental en la re-orientación del proceso en su totalidad y del Acuerdo de Copenhague del 2009. El grupo radical ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), un bloque compuesto de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba y Bolivia, han insistido que los países desarrollados paguen su “deuda climática” y que se sometan a considerables reducciones en sus emisiones. Desde Copenhague 2009, la ALBA ha desempeñado un papel de resistencia, a veces bloqueando las negociaciones, pero a la vez recordándole energéticamente a los países ricos de sus obligaciones ante el Convenio y la importancia de acatar los procedimientos de los complejos reglamentos de las Naciones Unidas. Durante el 2012 algunos de los países pertenecientes a la ALBA participaron en reuniones en el bloque de países recientemente formado denominado “el Grupo de Afinidad” (conocido como ‘Like-Minded Developing Countries’ o LMDC en Inglés) con China, India, y Arabia Saudita.  El bloque LMDC se ha pronunciado decisivamente con respecto al principio central en estas negociaciones de “Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas” —en este caso que los países desarrollados deben actuar primero ya que ellos son los más responsables del problema del cambio climático. Otro bloque, el Sistema de Integración Centroamericano, SICA, está compuesto por Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana. SICA ha presionado por un mayor reconocimiento de una de las regiones más vulnerables a los impactos del cambio climático, con énfasis en la capitalización del nuevo Fondo Verde del Clima. Un número de países caribeños también participan en la alianza de pequeños países isleños (AOSIS en Inglés), que representa 44 países costeros o isleños en el mundo.  AOSIS ha insistido energéticamente en un límite de 1.5 Grados Celsius en cuanto a calentamiento global, y sostienen que es la única forma de evitar la desaparición de sus países ante el incremento del nivel del mar. Eso no es todo. Varios países de la región participan en la Coalición de Países con Selva Tropical, que presiona por planes de reembolso a los países en vías de desarrollo que protegen sus selvas.  Existe otro grupo denominado Grupo de Países Altamente Vulnerables, que ha luchado energéticamente en COP17 para ser incluido en el Programa de Acción de Adaptación Nacional junto con los países menos desarrollados.  Por último, hay algunos países, tales como Argentina, Paraguay, y Uruguay que participan únicamente en el Grupo de 77 y China, el poderoso bloque de países en vías de desarrollo que incluye 131 países alrededor del mundo, y que por muchos años fue la única voz colectiva en este debate. Pero entre estas agrupaciones, la AILAC es la más reciente, la más ambiciosa y la que tiene  mayores posibilidades de romper el estancamiento del diálogo Norte-Sur.  Los seis países de la AILAC han participado activamente en un grupo de discusión informal denominado el Diálogo de Cartagena para Acción Progresiva, junto a otros en ambos lados de la divisoria Norte-Sur, incluyendo Australia, Etiopia, Indonesia y el Reino Unido.  Esta agrupación no es un grupo negociador oficial pero sirve como un espacio informal para mantener conversaciones sobre cómo aumentar el apoyo y los consensos en cuanto al diálogo climático.  Los buenos logros de la iniciativa tomada por el Diálogo de Cartagena para avanzar como un grupo y hacerse oír más claramente en las negociaciones y en los medios de difusión alentaron a las naciones de la AILAC. Uno podría preguntarse porque se necesita otro grupo negociador.  Paula Caballero, negociadora principal para Colombia en COP18 en Doha, comentó que la creación de la AILAC fue un resultado natural dado que los países participantes ya comparten posturas respecto a la mayoría de los temas clave, como La Plataforma de Durban para Acrecentar la Acción —el principal medio para un acuerdo sobre el cambio climático posterior al 2020. La decisión también incrementa y hace más visible la presencia del grupo. Garibaldi aclara que la AILAC no fue diseñada como una reacción a uno u otro grupo sino fue un esfuerzo para crear algo nuevo: “Esta agrupación podrá enfatizar oportunidades y no solamente obstáculos al enfrentar estos retos, mientras ayuda a construir vías para implementar planes más ambiciosos de acuerdo a una postura dinámica de los principios existentes de la convención.” Los países de AILAC se cansaron de esperar las ambiciosas reducciones de emisiones propugnadas por los científicos. Intentan progresar con acciones ambiciosas con o sin el apoyo financiero de los países ricos.  Sin embargo René Castro, Ministro del Medio Ambiente de Costa Rica recalcó claramente en su discurso de “Alto Nivel” que financiamiento por los países desarrollados daría un impulso hacia una transición a un camino más verde: “Necesitamos encontrar una solución al silencio sobre el financiamiento de asuntos climáticos.  Muchos países en vías de desarrollo se están involucrando en Actividades de Mitigación Nacionalmente Apropiados y proyectos de adaptación, y están muy preocupados por la falta de previsibilidad de fondos después del 2012 cuando termina el período de financiamiento de inicio rápido… necesitamos claridad sobre como el compromiso se traducirá en una trayectoria clara y verosímil que genere confianza en el mundo en vías de desarrollo.” El ‘Earth Negotiations Bulletin’, principal medio de información sobre las negociaciones, en su resumen de las reuniones de Doha, describe la aparición de la AILAC como un indicativo de un cambio potencialmente importante: “La evolución de la dinámica en las negociaciones posiblemente presagie un nuevo ordenamiento mundial a otro nivel.  Los países en vías de desarrollo han comenzado a mirar hacia el futuro con otra perspectiva.” Mónica Araya nos explicó que “la intención del grupo es de crear puentes a fin de ser constructivo, proponer y abrir el diálogo”, en un contexto de negociaciones polarizadas y poco productivas.  “El objeto no es decirles a otros que están equivocados, sino adelantar las negociaciones del 2015,” dijo ella.  Este es el momento para este tipo de iniciativa. El paisaje del desierto desolado de Qatar se ve interrumpido por áreas verdes donde los trabajadores extranjeros mantienen meticulosamente sus jardines o funcionan sistemas de riego automático.  De manera similar, los brotes más verdes en los enormes pasillos revestidos en granito del Centro de Convenciones de Qatar fueron los de este grupo de países de ingresos medios que no encajan bien en el esquema del Norte contra el Sur.  Por ejemplo, la República Dominicana, con un PIB per cápita de solo $5,500 anuales, que ocupa el puesto 90 en el ranking de los países del mundo, se comprometió incondicionalmente a reducir sus emisiones en un 25% por debajo de los niveles del 2010 para el año 2020.  Que una nación tan pobre, esté dispuesta a hacer un compromiso que excede por un amplio margen al de los Estados Unidos (con un ingreso de $48,000 por persona) es un ejemplo que deberá darles una sacudida para que tomen acción. En Bali en el 2007, un delegado de un país en vías de desarrollo le dijo a los Estados Unidos que “lidere, siga, o se quite de en medio”.  La iniciativa de la AILAC es una valerosa “rebelión del medio” por protagonistas que han ofrecido un liderazgo ambicioso, sin esperar que otros reduzcan sus emisiones, o prometan hacerlo, o que lo apoyen monetariamente.  Es una acción audaz, por parte de naciones que están dando un paso hacia un objetivo a largo plazo de crear economías adaptadas a la reducción del uso del carbono, dejando atrás las viejas posturas que evitan hacer compromisos.  Debemos seguir su ejemplo con nuestro apoyo y nuestra acción.  Debemos aprender de estos líderes y cuidar estos valiosos brotes.   Gracias a Sophie Laing y Daniel Viola por la traducción de este artículo.
Leído 1762 veces Modificado por última vez el Martes, 10 Febrero 2015 19:38
Timmons Roberts

Timmons Roberts is Ittleson Professor of Environmental Studies and Sociology at Brown University, where he was Director of the Center for Environmental Studies from 2009 to 2012. He taught at the College of William and Mary and directed its Program in Environmental Science and Policy from 2001 to 2009, and before that he held a joint appointment in Latin American Studies and Sociology and co-directed the Environmental Studies program at Tulane University from 1991 to 2001. He was a James Martin 21st Century Professor at Oxford University's Environmental Change Institute in 2006-2007, and a Research Fellow at William and Mary's Institute for the Theory and Practice of International Relations in 2008-2009.

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