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Viernes, 07 Diciembre 2012 07:17

La Aviación Latinoamericana Despega en un Ambiente Amenazante Destacado

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Por Suzy Mage y Guy Edwards Hace poco, la aerolínea chilena LAN compró TAM brasileña para crear LATAM – la segunda línea aérea de mayor valor de mercado del mundo. Esta fusión refleja el crecimiento impresionante del sector de la aviación en Latinoamérica, para la cual se proyecta un crecimiento que llegará a casi el triple de pasajeros en el 2030. Dado el rápido crecimiento de la contribución de la aviación a las emisiones globales de carbonos, no se puede ignorar la conexión entre viajes aéreos y el cambio climático en Latinoamérica y otras regiones en vías de desarrollo.
En una región en que se enfatizan las deficiencias de como un factor importante que impide el crecimiento económico, el mejoramiento del transporte aéreo es vital para sostener el crecimiento del sector comercial y facilitar el movimiento de personas y mercancías. A diferencia de Norte América y Europa, donde uno puede tomar un tren de alta velocidad, o un vuelo relativamente rápido, viajar en Latinoamérica no es fácil, pues hay limitadas opciones debido a las grandes distancias y una geografía accidentada. La forma de transporte más prevalente en Latinoamérica entre países y dentro de éstos, es el autobús. A pesar de que un viaje en autobús cuesta bastante menos que viajar en avión, un viaje en autobús puede durar días y resulta incomodo y peligroso al a vez, por lo que el viaje aéreo es la mejor opción para aquellos que lo pueden costear. El sector de la aviación apoya el crecimiento económico en Latinoamérica creando millones de empleos y miles de millones de dólares en ingresos nacionales. Varios países latinoamericanos también dependen mucho del turismo, en que la expansión de los servicios aéreos desempeña un papel importante. Sin embargo, pese a los beneficios económicos, el sector de la aviación, los gobiernos y los consumidores deberán abordar el cambio climático y las consecuencias ecológicas de la aviación. A medida que mas personas viajan por avión en la región, la huella de carbono de Latinoamérica se incrementa. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) calcula que la aviación global es responsable de alrededor del 3,5% del cambio climático antropogénico. Otros impactos negativos de la aviación incluyen la contaminación ambiental y acústica, así como los efectos en las estructuras sociales de las comunidades locales. Según el Air Transport Action Group (ATAG), el número de pasajeros aéreos aumentará casi el triple, de 145,9 millones en el 2010 a 438,9 millones en el 2030. Con el mundial de fútbol 2014 y las olimpiadas en el 2016, que tendrán lugar en Brasil, el pico del crecimiento de la aviación latinoamericana está por verse. Muchos destinos turísticos clave en Latinoamérica y el Caribe se muestran preocupados por la inclusión de políticas de mitigación de gases de efecto invernadero, lo cual podría aumentar el costo de viajes aéreos, lo que resultará en una reducción en el número de turistas. La Asociación Latinoamericana de Transporte Aéreo (ALTA) que representa a varias de las principales líneas aéreas de la región, fomenta el desarrollo de un transporte aéreo más seguro, más eficiente, y respetuoso del medio ambiente. No obstante, ALTA recientemente rechazó la inclusión de la aviación internacional en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS), a que la Organización Internacional de la Aviación Civil (ICAO) también se opone, pues alega que la EU ETS discrimina a la industria de la aviación y viola el derecho internacional. Para aquellos países signatarios del Protocolo de Kioto “Anexo 1” con límites obligatorios sobre sus emisiones de gases con efecto invernadero, las emisiones de su aviación nacional están incluidas en sus objetivos, pero las de la aviación internacional no. Como alternativa, se invita a los países desarrollados a seguir un proceso fomentado por ICAO para limitar o reducir sus emisiones. El Comité Ambiental de ICAO considera la factibilidad de usar medidas basadas en el mercado abierto —como el comercio de emisiones— pero es poco probable que este esfuerzo resulte en una acción global. En la actualidad está creando normas para países que desean incluir su aviación en un esquema de comercio de emisiones para cumplir con los compromisos asumidos en Kioto, y para aquellas aerolíneas que deseen participar voluntariamente. Por otra parte, se han sugerido propuestas que incluyen gravar el transporte aéreo internacional a fin de apoyar el fondo de las Naciones Unidas destinado a ayudar a los países en vías de desarrollo a sobrellevar los retos del cambio climático. Sin embargo, se han visto algunos esfuerzos por reducir emisiones. LAN fue la primera línea aérea latinoamericana firmante del acuerdo de Aviación Verde de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) con un enfoque global de reducción de emisiones. Además, LAN inició un programa de renovación de su equipo aéreo en el 2000. Los nuevos aviones utilizan menos combustible, lo cual permite que LAN reporte una reducción de emisiones de aproximadamente el 10-15% desde el 2000. En Brasil, la Alianza Brasileña para Biocombustibles de Aviación fue creada en el 2010 con la finalidad de promover iniciativas públicas y privadas en busca del desarrollo de biocombustibles sostenibles. En el 2011 un vuelo de AeroMéxico hizo el primer vuelo transatlántico comercial utilizando un biocombustible producido a base de la planta de jatrofa. Este año la ICAO lanzó su iniciativa global especial dedicada a Rio+20 denominada “Ruta de Vuelo a un Futuro Sostenible”, que consiste en la primera serie de vuelos interconectados impulsados por combustibles sostenibles alternativos. Y en Costa Rica, el gobierno de ese país les ofrece a los turistas los medios voluntarios para compensar las emisiones de sus vuelos mediante contribuciones para proteger sus bosques. La expansión de la aviación Latinoamericana afectará su capacidad de de controlar las emisiones regionales y globales de este sector. Para poder reducir las emisiones relativamente bajas de la región, los países tendrán que invertir más en transporte sostenible, energía renovable, eficiencia energética y en reducir la deforestación. Aunque Latinoamérica contribuye apenas el 11% de las emisiones globales de carbono, el “espacio atmosférico” se está agotando. El crecimiento económico sostenible exigirá una cuidadosa planificación para un transporte aéreo futuro que no empeore sin querer graves temas sociales y ambientales. Gracias a Sophie Laing y Daniel Viola por la traducción de este artículo.
Leído 1842 veces Modificado por última vez el Miércoles, 11 Febrero 2015 17:07
Guy Edwards

Guy Edwards is a Research Fellow at the Center for Environmental Studies, Brown University, where he manages a research project on the politics of climate change in Latin America. Along with co-author, Professor Timmons Roberts, he is currently writing a book on Latin American leadership on climate change for MIT Press. He has also written various academic papers, policy briefs and op-eds for a number of different publications. As co-founder of Intercambio Climático and formerly co-editor of the website, Guy has worked closely with the Latin American Platform on Climate and the Latin American office of the Climate and Development Knowledge Network. He has also worked for the Overseas Development Institute, the consultancy River Path Associates and as the resident manager of the Huaorani Ecolodge in the Ecuadorian Amazon.

Web: twitter.com/guyedwards

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