Miércoles, 14 Diciembre 2011 16:07

Claroscuros de Durban, la COP mas larga de la historia Destacado

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Llegamos a Durban sin muchas expectativas para la COP 17, esta no tenía que ser espectacular. En Cancún se había salvado el proceso de negociación puesto en riesgo en Copenhague; este era el momento para anclar unos pocos logros, fortalecer la Convención como espacio de negociación y acercar la política del cambio climático a la realidad abordando lo que ya se conoce como “la brecha de los 2°”. Sin embargo terminó siendo la COP más larga de la historia negociando acuerdos bajo presión en la madrugada del Domingo y con varios de los ministros ya de regreso en sus países.
Para los grandes titulares tenemos un Fondo Climático Verde; hay renovación del Protocolo de Kioto y se generó el marco para construir un nuevo régimen de cambio climático integrando compromisos de reducción de emisiones para todos los Estados. Un “éxito”, según declararon Christiana Figueres y Maite Nkoana-Mashabane en la conferencia de prensa. Pero nada es tan lineal en la diplomacia del cambio climático. Mas allá de los acuerdos generados,  geopolítica del cambio climático demostró intensas movilizaciones en estas dos semanas. Arrancó en la apertura con China hablando en representación del BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China) por primera vez bajo la Convención. Ello permitió que se reconozcan los intereses comunes de las economías emergentes y  negocien como bloque frente a las demandas de Estados Unidos y el resto de los países desarrollados sin esconderse bajo los paraguas del G77. Bolivia, aprendiendo de su aislamiento en Cancún, hizo un consistente esfuerzo por construir alianzas para cada una de sus propuestas, sus recomendaciones de enmienda para el Fondo Climático Verde contaron con el apoyo de 15 países y fueron críticas para preservar la integridad del Fondo; trabajó intensamente al interior del ALBA para aunar posiciones y fue proactivo en generar espacios de diálogo con la sociedad civil para explicitar sus propuestas y aclarar dudas cuando fuera necesario. El G77 sigue siendo relevante como el espacio que aglutina a todos aquellos países que defienden su “derecho al desarrollo”, pero ya son los subgrupos los que ejercen el liderazgo en la negociación. Sobre el final, la Unión Europea consolidó una alianza con los estados insulares y el grupo de países menos desarrollados que permitió presentar la nueva hoja de ruta aprobada. Su estrategia fue efectiva, ya que en medio de la crisis europea no podían volver a sus países siendo la única región dispuesta a renovar Kioto y sin un marco para comprometer a Estados Unidos y las economías emergentes, aunque sea a partir del 2020. Probablemente faltó mas presión desde la sociedad civil para exigir que se acortara la brecha de los 2° y compromisos asumidos. Como mencionaba un Ministro ante las manifestaciones del espontáneo Occupy COP 17 que se gestó el último día “¿Por qué empiezan recién ahora? Necesitamos esta presión si queremos generar compromisos.” Respecto a los principales avances en el proceso, los claroscuros de Durban pueden sintetizarse en un conjunto de aspectos positivos (+) y negativos (-): Renovación 2° período compromisos Protocolo Kioto: (+) Se preserva la arquitectura institucional del único acuerdo legal vinculante de la Convención (-) Representa entre el  11% o 14% de las emisiones actuales (en el caso hubieran seguido todos los países anexo 1 no sería más del 30%, cuando en en 1997 representaban el 60%) (-) Solo se registran los compromisos que cada país considera conveniente declarar. El 1° período de PK que tenía como objetivo reducir las emisiones de los países anexo 1 en un 5% y en función de ello se negociaron los compromisos de reducción. (-) Se cree que el principal objetivo para mantener este segundo período de compromisos fue mantener el mercado de carbono y compensación de emisiones más que su capacidad de respuesta efectiva al cambio climático. ¿? Queda pendiente definir si será por un período de 5 u 8 años. Lanzamiento Plataforma de Durban: (+)  Por primera vez en la historia se acuerda un proceso para que todos los países asuman compromisos de reducción que se reflejen en un instrumento legal. (+)Abre nuevas formas  a una negociación que en parte estaba enquilosada por la fragmentación desarrollados y en desarrollo sin reconocer el rol de las economías emergentes. (+) Unifica las negociaciones hasta ahora divididas en el Protocolo de Kioto y la Cooperación a largo plazo propuesta en la Ruta de Bali. (+) Reconoce la existencia de una brecha entre la meta de 2° y los compromisos asumidos por los Estados, algo que había desaparecido en uno de los textos intermedios y fue enérgicamente reclamado por los Estados. (+) Está prevista una revisión en 2015 con el 5° reporte del IPCC (-) Es muy débil la mención sobre el tipo de acuerdo legal y aún está abierta la figura jurídica que representará. (-) La implementación a partir del 2020 se ajusta a la realidad política y no se corresponde con la realidad climática planteada por la ciencia e impactos actuales. ¿? Los intereses económicos son muchos y las tensiones entre los distintos bloques intensas, con lo cual hay dudas que se logre un acuerdo para el 2015 como se propone, con el riesgo que se siga postergando la asunción de compromisos. Fondo Climático Verde: (+) Tiene personería jurídica y no es un fondo adicional del Banco Mundial, como se propuso en el texto original. (+) Tiene un esquema de gobernanza con representación equitativa. (+) Tiene en su mandato desarrollar un sistema de financiamiento de largo plazo. (+)  Hace mención a REDD como una de las fuentes a considerar. (-) No cuenta con fuentes innovadoras como se propuso en alguna instancia (tasa a las transacciones financieras; el impuesto a la aviación y el transporte marítimo) (-) Falta claridad respecto al acceso de fondos por el sector privado, particularmente en relación a los mecanismos para su alineamiento con la estrategia de cambio climático del país; los topes y si la figura sería solo préstamo o también donaciones. (-) Por el momento solo registra aporte de fondos de Korea. En 2011, el año que vimos nacer movilizaciones masivas en las principales ciudades del mundo, reclamando nuevas formas de gobernanza; el formato de negociación bajo naciones unidas con textos entre corchetes discutiendo palabra por palabra, se muestra obsoleto.  Una obsolecencia que forma parte de la crisis civilizatoria denunciada por Marina da Silva en el encuentro para América Latina generado por AVINA, CIVICUS y un conjunto de redes latinoamericanas. Solo resta mantener el proceso abierto hasta que EE.UU y China junto al BASIC estén en condiciones políticas de asumir compromisos, lo cual pareciera ser en el 2020 y difícilmente sea en 2012 en Quatar. Algo infinitamente tarde para las pequeñas islas y los países más vulnerables. En el interín los esfuerzos deberán centrarse en avanzar en las políticas nacionales y locales; generar propuestas para la necesaria adaptación y desarrollar los mecanismos para regular la administración del escaso “presupuesto de carbono”,  con la esperanza que en algún momento se logre la voluntad política necesaria. Es probable que el 5° reporte del IPCC en 2013/14 junto a las crecientes pérdidas económicas por los impactos del cambio climático sean un nuevo incentivo. Queda la preocupación de que las demoras bajo la Convención de Cambio Climático, trasladan la política del cambio climático al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al G20 o a los acuerdos bilaterales entre países; donde rigen otros principios democráticos que lejos están de representar los intereses de los países más vulnerables.
Leído 1897 veces Modificado por última vez el Martes, 10 Febrero 2015 19:29
Ramiro Fernández

Ramiro Fernández trabaja en la Fundación AVINA desde hace 12 años. Lideró una estrategia de acompañamiento a líderes jóvenes y la expansión de AVINA en Argentina. A partir del 2001 decidió focalizarse en la Patagonia de Chile y Argentina donde acompaño el desarrollo de líderes de la sociedad civil y el sector privado hasta 2009 siendo parte de profundos procesos de transformación social, consolidando la calidad de la democracia y el desarrollo de plataformas regionales para la sustentabilidad de la Patagonia. Desde el 2010 se especializó en los desafíos energéticos del Conosur y actualmente es responsable de la estrategia de Cambio climático y energía para la Fundación AVINA en América Latina.

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