Miércoles, 30 Octubre 2013 03:36

Prueba y error en la estrategia climática de Barack Obama Destacado

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[caption id="attachment_6912" align="aligncenter" width="300"]AFP/Getty Images AFP/Getty Images[/caption] Estados Unidos tiene una larga historia de resistencia política en las negociaciones climáticas internacionales. Esta resistencia se ha visto reflejada al interior del país, por lo que el Presidente Obama ha tenido que aprender a partir de prueba y error. Su estrategia no ha sido siempre la mejor y esta ha sido duramente criticada por republicanos y grupos ambientalistas por igual; sin embargo, tales batallas han llevado al presidente a tomar una ruta alternativa para enfrentar el cambio climático a través de una nueva estrategia flexible que ofrece nuevas posibilidades para avanzar las negociaciones climáticas internacionales.
Durante la carrera presidencial de 2008, Obama hizo un énfasis especial en el cambio climático y en la necesidad de cambiar la política de Estados Unidos al respecto. Así, el mandatario tuvo una primera oportunidad de demostrar su sincero interés en llevar el liderazgo mundial en las negociaciones internacionales en 2009 durante la COP 15 en Copenhague. Las naciones del mundo esperaban que Obama asumiera el liderazgo tan esperado por todos. Obama se reunió con sólo unos cuantos países, incluyendo a China, Brasil, India y Sudáfrica para redactar los Acuerdos de Copenhague a través de un proceso minilateral excluyente. Consecuentemente, la cumbre finalizó llena de desconfianza y frustración al pactar algo muy corto con respecto a las expectativas previas. En política nacional, Obama fracasó en el intento por instaurar la Clean Energy and Security Act, donde se planteaba implementar un mercado de carbono como una medida nacional para enfrentar el cambio climático a través del poder legislativo. La iniciativa pasó por la Cámara de Representantes, pero quedó sepultada en el Senado en junio de 2010. El resto del primer periodo, Obama lo dedicó a aumentar algunas regulaciones ambientales; sin embargo, el gran proyecto prometido en la campaña presidencial se vino abajo, tanto a nivel nacional como internacional. Durante su segunda campaña presidencial, el tema del cambio climático brilló por su ausencia. Era la primera vez que el cambio climático no se mencionaba en un debate presidencial de EE.UU. en más de 20 años. Así, parecía quedar claro que el cambio climático no sería prioridad en su segundo periodo. Sin embargo, cuando ganó la elección presidencial en noviembre de 2012, Obama terminó con el ‘silencio climático’ y preparó una nueva estrategia. Si los acuerdos vinculantes derivados de las negociaciones internacionales necesitan ratificarse por el Senado y este se encuentra bloqueado, es casi imposible que EE.UU. pueda llevar el liderazgo internacional por esta ruta. Por otro lado, con la legislación interna se enfrenta exactamente con la misma resistencia intratable. De esta manera, Obama optó evitar el conflicto intratable para llevar a cabo su estrategia climática a través del poder ejecutivo, donde el Senado no puedo bloquear sus esfuerzos. A través de la Environmental Protection Agency, Obama puede romper la intratabilidad y enfrentar algunos aspectos importantes del cambio climático a través de regulaciones más estrictas en diversos campos. Además, Obama abrió un grupo de trabajo sobre cambio climático con China fuera de la Convención. Se pactó con China la eliminación de emisiones de hidrofluorocarbonos. Se trata de un pacto sin precedentes entre los dos países más contaminantes del mundo. Poco tiempo después, el secretario de Estado, John Kerry, anunció un grupo de trabajo similar con India. De esta manera, Obama está en camino de lograr avances sin precedente a través de negociaciones bilaterales como una alternativa al continuo impase en las negociaciones bajo la Convención. Obama tiene aún muchos temas pendientes en la agenda nacional e internacional. Uno de los temas en los que la sociedad civil ha ejercido más presión ha sido con respecto a la Keystone XL, una tubería que iría desde Canadá hasta el Golfo de México para distribuir petróleo.  Si Obama autoriza dicha construcción, esta será vista como una falta de congruencia en su compromiso con el cambio climático. El tema sigue pendiente. Sin embargo, recientemente se revelaron documentos en los que Canadá, consciente de la fuerte presión de la sociedad civil, envió un documento al gobierno estadounidense donde ofrece aumentar su nivel de ambición en las negociaciones climáticas internacionales a cambio de que Obama aceptara la construcción de Keystone. Canadá ha mostrado bajo el gobierno de Stephen Harper la misma renuencia que George W. Bush a comprometerse en la arena internacional. Por lo tanto, se vuelve muy relevante considerar la propuesta canadiense, aunque aceptarla implica traicionar sus propios esfuerzos por resolver el impase y aumentar la ambición para enfrentar el cambio climático. Además, queda por ver cómo la posible salida de Heather Zichal, asesora en la estrategia climática y energética de la Casa Blanca durante los últimos 5 años, afectará la estrategia de Obama durante los años restantes de su segundo mandato. Zichal desempeñó un papel decisivo en la implementación de la EPA de normas de eficiencia de combustibles y de emisiones de plantas de energía, así como la coordinación entre las agencias gubernamentales. La noticia todavía no es oficial, pero fuentes del Washington Post revelaron la situación actual. De esta manera, podemos observar que Obama, ha mostrado interés por comprometerse con la mitigación del fenómeno. Sin embargo, se ha tenido que enfrentar con una impenetrable resistencia en su país especialmente por los Republicanos. Así, la estrategia ha sido no confrontar al Senado. En la arena internacional, Obama ha logrado un gran avance al establecer pactos bilaterales. No obstante, estas negociaciones pueden tener dos consecuencias incompatibles: se muestra que las negociaciones bilaterales o minilaterales tienen fuertes ventajas sobre las negociaciones multilaterales. Es más fácil pactar entre dos o unos cuantos a diferencia de lograr el consenso entre 193 miembros de la Convención.  Por otro lado, si estas negociaciones fuera de la Convención resultan tan exitosas, podría perderse el interés de negociar bajo la Convención para preferir los tratados bilaterales entre los países geopolíticamente más relevantes mientras los países vulnerables quedan a merced de decisiones arbitrarias. Las naciones del mundo han buscado la colaboración (y el liderazgo) de EE.UU. para la mitigación del cambio climático. Por otro lado, EE.UU. siempre ha sido renuente a comprometerse en tratados internacionales vinculantes. Obama muestra así, una alternativa a este conflicto. Probablemente la lección más importante para la comunidad internacional es que a través de esta estrategia flexible, surge una ruta efectiva para evadir los conflictos intratables cuando se negocia con los EE.UU. en este tema. Es muy probable que sea imposible tratar con el Senado si se busca adquirir compromisos legales que deban ser ratificados; sin embargo, al menos hasta el 2016 tendrán al poder ejecutivo de EE.UU. con quién negociar a través de las posibilidades, alcances y límites de esta ruta flexible. Entonces queda preguntarnos: ¿Se puede confiar en una estrategia flexible de EE.UU.? ¿Es posible coordinar una estrategia flexible policéntrica con miras a crear un tratado rígido o híbrido vinculante para 2015, de acuerdo con los tiempos acordados en la Plataforma de Durban, sin que, por un lado, se reviertan los esfuerzos nacionales a mano del siguiente presidente estadounidense y que, por otro lado, los pactos bilaterales no amenacen la acción colectiva multilateral? Así, a través de las acciones anteriormente descritas, Obama muestra lo que EE.UU. puede aportar a las negociaciones climáticas. Es importante que la comunidad internacional  aprenda a leer dichas acciones para no equivocar de nuevo la estrategia climática entre lo ideal, lo posible y lo imposible a la hora de buscar la cooperación de Estados Unidos en las negociaciones internacionales
Leído 1230 veces Modificado por última vez el Martes, 10 Febrero 2015 18:53
Luis Fernández Carril

El Mtro. Luis Fernández Carril es candidato a doctor en Estudios Humanísticos con especialidad en Filosofía de la Ciencia por parte del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. Se especializa en las dinámicas de conflicto en las negociaciones climáticas internacionales y en el análisis epistemológico de la climatología. Como complemento a su formación, ha recibido diversos reconocimientos del United Nations Institute for Training and Research. Además ha impartido diversas conferencias sobre políticas internacionales del cambio climático y publicado en revistas arbitradas internacionales.

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