Miércoles, 29 Diciembre 2010 10:13

Contenido de los Acuerdos de Cancún Destacado

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Este articulo fue publicado originalmente en Energía Sur Los Acuerdos de Cancún, entendiendo como tales los textos emanados tanto de la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención como de la 6ª Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto, dejaron una veintena de documentos, la mayoría de ellos referidos a cuestiones puntuales. El que se destaca -y es sin dudas el que contiene los mayores avances logrados- es el que produjo el Grupo de Trabajo Especial sobre Cooperación a Largo Plazo. Este documento contiene 147 parágrafos divididos en 7 capítulos y 4 anexos. De ellos, los cuatro primeros capítulos son los más importantes y refieren respectivamente a: Visión cooperativa para la acción de largo plazo, Intensificación de la labor relativa a la adaptación, Intensificación de la labor relativa a la mitigación y Finanzas, Tecnología y Desarrollo de Capacidades. En general, los asuntos principales quedaron explícitamente postergados para ser resueltos en la COP 17 de Durban, Sudáfrica. Analizaremos a continuación los contenidos de cada uno de los capítulos y anexos.
1) Visión cooperativa para la acción de largo plazo. Este capítulo contiene una decena de parágrafos la mayoría de los cuales refieren a conceptos generales que no agregan mucho respecto de las decisiones anteriores. El cometido principal de este capítulo debía ser, de acuerdo al mandato del Plan de Bali, el establecer "un objetivo mundial a largo plazo para las reducciones de las emisiones". Sin embargo esto estuvo lejos de formar parte del texto aprobado. De las varias opciones que había en disputa que iban desde un 50% hasta más del 100% de reducción para el año 2050 no fue posible consensuar un número y se pospuso esta decisión para la COP 17. Tampoco se logró acordar el año "pico" de las emisiones, que tenía opciones como 2015 y 2020 y en el texto final se optó por un laxo e indefinido "tan pronto como sea posible". Lo único que quedó determinado -y que viene del Acuerdo de Copenhague- es el reconocimiento de los 2º C como límite máximo de aumento de la temperatura media del planeta con relación a sus niveles pre-industriales. 2) Intensificación de la labor relativa a la adaptación Este capítulo contiene 25 parágrafos cuyas principales resoluciones son: el establecimiento del Marco de Adaptación de Cancún y el Comité de Adaptación. El primero refiere a los lineamientos generales que los países deben seguir para elaborar e implementar sus estrategias de adaptación. El segundo dicta una serie de actividades que un nuevo comité deberá promover relacionadas con la adaptación, pero deja para el año 2011 las definiciones sobre su alcance, integración, funcionamiento, etc. 3) Intensificación de la labor relativa a la mitigación Este apartado es el que está más desarrollado. Son 58 parágrafos divididos en 5 subcapítulos que incluyen algunos de los temas más candentes: NAMAs, REDD y Mercados de carbono. Sin embargo, al igual que en el primero, lo más importante que mandataba el Plan de Bali sobre este punto no está contemplado: "Compromisos o medidas de mitigación mensurables, notificables y verificables adecuados a cada país, incluidos objetivos cuantificados de limitación y reducción de las emisiones, por todas las Partes que son países desarrollados". Acciones o compromisos de Mitigación de los países desarrollados Las Acciones de Mitigación Apropiadas al País merecen un subcapítulo para los países desarrollados y otro para los países en desarrollo. En ambos casos el objeto principal de los distintos parágrafos está referido a las formas de registro y reporte de las acciones comprometidas. Se reconoce que los países desarrollados son los responsables históricos del cambio climático y por lo tanto deben liderar el esfuerzo de reducción. Por su parte a los países en desarrollo se les reconoce que para alcanzar su desarrollo necesitarán aumentar sus emisiones y que sus esfuerzos de reducción deberán ser apoyados con fondos internacionales. En el que refiere a los países desarrollados la novedad más importante es la obligación de reportar información sobre la provisión de apoyo financiero, tecnológico y para desarrollo de capacidades a los países en desarrollo. Se obliga además a estos países a presentar detallados reportes anuales sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y las reducciones logradas. NAMAs (‘Nationally Appropriate Mitigation Actions’) El segmento dedicado a las acciones de mitigación en los países en desarrollo es más extenso. El texto invita a estos países a asumir voluntariamente medidas de mitigación y reportarlas a la secretaria de la Convención para su registro. Las acciones que reciban apoyo financiero internacional deberán ser notificadas cada dos años y estarán sujetas a un proceso de revisión y monitoreo internacional. Las acciones de mitigación que vayan a ser realizadas con fondos nacionales solo serán monitoreadas domésticamente. No obstante el acuerdo señala la creación de un "proceso internacional de consulta y análisis" dentro del Órgano Subsidiario de Implementación de la CMNUCC que actuará de manera "no intrusiva, no punitiva, y respetuosa de la soberanía nacional". REDD+ Las actividades que quedaron finalmente comprendidas bajo este mecanismo son: a) La reducción de las emisiones debidas a la deforestación; b) La reducción de las emisiones debidas a la degradación forestal; c) La conservación de las reservas forestales de carbono; d) La gestión sostenible de los bosques; e) El incremento de las reservas forestales de carbono. En general se ha definido un enfoque nacional, pero en ciertos casos y de manera provisoria podrá optarse por un enfoque sub-nacional. El texto requiere de los países en desarrollo una serie de salvaguardas ambientales y sociales, entre ellas "la completa y efectiva participación de los actores relevantes, entre otros, poblaciones indígenas y comunidades locales". Los Anexos I y II completan las decisiones sobre este tema. El primero ofrece una serie de guías y salvaguardas para la implementación de políticas y actividades relacionadas con REDD+. El segundo mandata al Órgano Subsidiario para el Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA por su sigla en inglés) identificar actividades, modalidades y guías para la realización y monitoreo de proyectos bajo este mecanismo. Mercados de carbono Este apartado hace referencia a los enfoques generales y a la existencia de varios mecanismos de mercado posibles pero transfiere toda la decisión a la COP 17. Consecuencias de las medidas de respuesta. Este apartado no agrega nada nuevo. Solo reafirma la necesidad de que las medidas de combate al cambio climático en los países desarrollados no tengan consecuencias para las economías de los países en desarrollo o signifiquen trabas al comercio internacional. Esto es, por ejemplo, evitar que la reducción del consumo de petróleo afecte los ingresos de los países exportadores de crudo o que los sistemas de certificación de productos agropecuarios restrinjan las ventas de los países agro-exportadores. 4) Financiamiento, Tecnología y Fomento de capacidades. Este capítulo también está dividido en tres subcapítulos, uno para cada uno de los temas referidos en su título. Bajo el primero de ellos (Financiamiento) aparece uno de los resultados más tangibles de la COP 16: el Fondo Verde del Clima, una propuesta que ya estaba presente en el malogrado Acuerdo de Copenhague. Este Fondo estará conducido por una Junta de 24 miembros que representen de manera equitativa a los países desarrollados y en desarrollo y a todas las regiones representadas en Naciones Unidas. La decisión pone en manos del Banco Mundial por un período de tres años el manejo del fondo y sujeto a una revisión posterior. También establece un Comité Transicional de 40 miembros para conducir la fase de establecimiento del nuevo fondo y la elección de sus autoridades. El Anexo III define los términos de referencia para el diseño del Fondo Verde del Clima. El acuerdo distingue entre el financiamiento de corto plazo (fast-start) que se nutrirá de la promesa expresada en Copenhague por los países desarrollados de aportar 30 mil millones de dólares en el período 2010-2012 y el financiamiento de largo plazo a partir del compromiso de "movilizar" 100 mil millones de dólares anuales hacia el 2020. Estos fondos podrán provenir de fuentes públicas, privadas, bilaterales, multilaterales y otras alternativas. Desarrollo y transferencia de tecnología. El texto le dedica unos largos 19 parágrafos y un anexo a este tema. En ellos se establece la creación del Mecanismo de Tecnología, el cual a su vez se compone de un Comité Ejecutivo de Tecnología y el Centro y Red de Tecnología del Clima. Tanto el Comité Ejecutivo como el Centro y la Red de Tecnología del Clima tienen una larga lista de áreas de competencia. El Comité Ejecutivo estará integrado (según se dispone en el Anexo IV del acuerdo) por 20 expertos electos por la Conferencia de las Partes con una balanceada representación regional. La estructura de gobernanza del Centro y Red de Tecnología del Clima así como su relación con el Comité Ejecutivo deberá ser resueltos en la COP 17. Así mismo quedó para el año siguiente la definición del vínculo entre el Mecanismo de Tecnología y el Mecanismo de Financiamiento. Fomento de Capacidades Este subcapítulo no contiene decisiones importantes y básicamente se dedica a resaltar la importancia del tema y a dar orientaciones y recomendaciones para el fomento de las capacidades de los países en desarrollo. 5) Revisión Siendo este un acuerdo de largo plazo, el mismo establece unos criterios y plazos para su revisión en función de los resultados que se vayan logrando y el estado de conocimiento de la ciencia. La primera revisión está prevista para comenzar en 2013 y finalizar en 2015. El alcance y modalidades para su realización se definirán en la COP 17. 6) Otro temas El acuerdo dedica un breve capítulo a dejar constancia de una serie de asuntos que aún faltan definir con relación a algunos países que presentan algunas circunstancias especiales reconocidas por la Convención. Esencialmente se trata de las llamadas Economías en Transición y Turquía, países que tienen un estatus particular dentro de los países del Anexo 1. 7) Extensión del Grupo de Trabajo Especial sobre Cooperación a Largo Plazo Este capítulo extiende por un año más el mandato que el Plan de Acción de Bali le otorgaba a este Grupo de Trabajo. Con ello espera continuar con su trabajo durante 2011 para intentar cerrar todos los temas que aún permanecen abiertos en la COP 17 de Sudáfrica. El camino hacia Durban A modo de resumen puede decirse que los temas de fondo siguen sin resolverse y que la Conferencia de las Partes encontró una manera de exponer algunos escasos avances de una manera apropiada. El punto central de cualquier acuerdo sobre clima es cuánto y cuándo reducir las emisiones y sobre esto el acuerdo remite a un documento que al finalizar la reunión no había sido redactada. Sin embargo se espera que en él, algunos países desarrollados expresen sus metas, tal como lo habían hecho en Copenhague, y que las mismas no sean suficientes. Los compromisos voluntarios de los países en desarrollo por su parte quedan sometidos a un proceso de análisis y consulta internacional que tampoco está definido. Respecto al segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto se reafirma la voluntad de su existencia e incluso que los mercados de carbono sigan sirviendo a los fines del cumplimiento de los compromisos de los países del Anexo 1. Pero no hay ninguna resolución efectiva en torno a esto y no queda claro cómo funcionará un mercado de carbono cuyos certificados no irán a sustituir ningún compromiso de reducción de emisiones. Los objetivos de reducción en el largo plazo tampoco fueron definidos, ni para los países desarrollados ni para el conjunto del planeta. Tampoco se estableció el año "pico" que marque el fin del crecimiento de las emisiones y su necesaria caída hacia el futuro. Con relación a la transferencia de recursos no se han especificado las modalidades para hacer efectiva la promesa de 30 mil millones para el período 2010 – 2012 del cual ya ha transcurrido la tercera parte. Y la promesa de "movilizar" 100 mil millones hacia el año 2020 no solo es vaga sino que pude provenir de fuentes tan diversas como "silvicultura e inversiones a través de instituciones multilaterales". La COP 16 salió del paso echando hacia delante la decisión de los principales asuntos. El año 2011 seguramente vuelva a estar cargado de reuniones formales e informales intentando llegar a Sudáfrica con posibilidades de acuerdo. A las delegaciones les espera un duro trabajo si se quiere llegar a la próxima COP con todos estos asuntos resueltos. Pero es evidente que la resolución del problema no está en sumar reuniones sino en cambiar la perspectiva de la negociación. En la medida que cada uno de los países siga asistiendo a las sesiones con la expectativa de sacar alguna ventaja económica de las negociaciones será imposible lograr avances. Es imprescindible que los países y los bloques de países estén dispuestos a dar algo más, a abandonar algunas de sus posiciones y anteponer los objetivos del clima global a las ganancias particulares. Aún así es muy difícil que un acuerdo en la CMNUCC logre detener el desastre climático que se avecina. Pero al menos podría reducir en algo sus consecuencias y abriría una esperanza real para lograrlo en algún futuro lejano.
Leído 1543 veces Modificado por última vez el Martes, 10 Febrero 2015 18:33
Gerardo Honty

Gerardo Honty es investigador en energía y cambio climático de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social), y fue observador en la COP 16 en Cancún, México, Diciembre 2010. Gerardo ha seguido todo el proceso de las negociaciones climáticas desde sus inicios, participando directamente en varias de las COPs y otros encuentros

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